Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , ,

Puerta de Medina_Azahara

TRES POEMAS DEL LIBRO RELIGARE DE FERMÍN HIGUERA PARA EL HOMENAJE A MARK PENKA

THREE POEMS FOR THE TRIBUTE TO MARC PENKA FROM RELIGARE, BY FERMÍN HIGUERA

Terry Berne eligió estos tres poemas de El arte de tocar el piano, primer libro del poemario titulado Religare (Ediciones Polibea, Madrid 2011), para homenajear a Mark Penka, su amigo personal y uno de los poetas más destacados de la segunda mitad del S.XX de la poesía norteamericana. Terry cargó con un trabajo desmesurado que consistió en la organizaciónv total del acto y la traducción de los poemas de Eugenio castro, Antonio Santamaría Solís, míos y de Marc Penka al español (si no recuerdo mal, con la ayuda de Antonio Santamaría), además de la publicación de los poemas leídos en el homenaje, ilustrados con dibujos de Marion Thieme. Fue un acto maravilloso, lleno de emoción. La madre de Marc con su pareja viajó desde USA hasta Madrid para leer en inglés los poemas de su hijo que luego Terry leyó en versión española. En en el centro de la mesa puso la pipa de Cheyenne de la paz. Signo resplandeciente del ausente, que al final obsequió a Terry. La publicación que fue regalada a cada uno de los asistente luego llegó a la gran poeta Olvido García Valdés y ella, después, contactó con Marion para pedirle su colaboración en un libro titulado aunque la pena no.

Este poema es el octavo de El arte de tocar el piano  (nº 20 de La Colección los Conjurados, Editorial Polibea). Después de abordar desde un método poético algunos aspectos eminentemente físicos de la técnica pianística (los dedos, la muñeca, el antebrazo y el brazo, el sistema braquial, la correcta forma de sentarse del cuerpo comprometido en el taburete, el buen balance entre los pies, las piernas, la pelvis, la columna y la cabeza) confronta cuestiones puramente metafísicas, de la comunicación y la trascendencia, fines últimos de ese jugar con el piano.

En 1.989, en un viaje a Córdova, Federico Castro Morales, al pasar junto a Medina_Azahara, me contó que uno de los lujos de esa ciudad palatina consistía en albercas de mercurio que reflejaban la luz de las velas durante las noches. Este relato de Federico quedó dormido en mi memoria como una fuente pendiente de su despertar. En 2008 en un viaje a Colombia, mientras trabajaba en los poemas de El arte de tocar el piano, me asaltó su recuerdo. Así alcanzó a ser una de las imágenes que vertebrarían este poema que, al fin y al cabo y en pura coherencia, es también un arabesco, una melodía que se enrolla y desenrolla para cantarse y explicarse así misma. Mercurio, azogue pesado y comunicación alada de los pies en el reflejo de la levedad de las llamas. Hermes debe favorecer la unión entre el cielo y los infiernos, una arquitectura que debe facilitar el paso de esos reflejos del mercurio del patio público a los recintos privados de los amantes. Analogía entre la arquitectura y el arte de la composición musical.

V I I I

Mercurio es la guarida de la levedad
y sin embargo nada respira en su pesadez móvil
sólo escapan de sus mazmorras
el reflejo del roce delicado
en las llamas de las propagaciones
la luz que no aprisiona

Los bandos de las alas
anidan en los pies
y sobre los estanques líquidos
podemos caminar sin temer hundirnos
a salvo de las sombras
que asciendan de las simas

La narración más bella de los susurros
y el amor de los cielos sobre la tierra
tan sólo puede ser iluminado
por el humilde pulso de las velas
ellas obligan a estrechar
la alcoba de los mirlos ensimismados
y el expansivo galope de los arpegios
a confluir las ráfagas antagónicas
de la propagación y la intimidad

La lumbre del pábilo
ha de encender la alberca
para que el dios de los mensajes
en vez de condenarnos en el pantano
inspire singladuras
de lunas y reflejos sobre el azogue
ha de librar el ciervo de luz
que atraviese los muros
y entone el resplandor
en el arrullo

V I I I

Mercury is the domain of lightness
Yet nothing breathes in its mobile weightiness
they only escape from his dungeon
the reflection of the delicate touch
in the glow of the expansion
of light that doesn’t imprison

The band of wings
nest in our feet
and upon the liquid ponds
we can walk without fear of sinking
safe from the shadows
that rise from the abyss

The most beautiful narration in murmurings
and love in the heavens above earth
can only be illuminated
by the humble pulse of the sails
that compel the chamber of the rapt blackbirds
and the arpeggios’ expansive gallop to draw together
the antagonistic gusts
of expansion and intimacy to converge

The wick’s flame
must light the pool
so that the god of messages
instead of condemning us to the marsh
can inspire journeys
of moons and reflections on the mercury’s surface
must free stag of light
who pierces the walls
and intones the splendor
within the moaning

Versión al inglés por TERRY BERNE

Anuncios